top of page


MISIÓN
Comunicar y tejer conocimientos, lenguajes y herramientas que hagan visibles los vínculos entre el sufrimiento animal, la destrucción de la Tierra y las distintas formas de opresión, creando experiencias educativas y culturales accesibles que expandan la imaginación política y fortalezcan las luchas por la justicia animal, ambiental y social en el Sur Global.​



VISIÓN
Habitar un mundo en el que la comunicación y la educación interseccional impulsen un cambio cultural profundo hacia relaciones de cuidado y reciprocidad entre humanos, otros animales y la naturaleza salvaje, donde nuevas formas de vivir en armonía se sostengan en comunidades críticas que operan más allá de las fronteras entre saberes, geografías y especies.

Quienes somos
Somos una iniciativa que promueve conocimientos, lenguajes y herramientas para visibilizar las conexiones entre el sufrimiento animal, la destrucción de la Tierra y los sistemas de opresión que las sostienen.
Desde una mirada interseccional y territorial, que integra justicia social, género y saberes indígenas, trabajamos para cuestionar el antropocentrismo y transformar la manera en que imaginamos y vivimos nuestra relación con los demás animales y con el planeta.
Producimos contenidos accesibles, rigurosos y culturalmente situados que acercan debates complejos a públicos diversos, y desarrollamos espacios educativos que fomentan la reflexión crítica y la acción colectiva.





COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN
Lupa opera a través de programas educativos: cursos, ciclos de lectura y espacios comunitarios de aprendizaje.
AMPLIFICAR IDEAS
Nuestro propósito es tejer lenguajes comunes, construir conocimiento compartido y generar herramientas que expandan la imaginación política y fortalezcan las luchas por mundos más justos, armoniosos y afirmadores de la vida.
Principios
Antiespecismo


Ecologismo

Territorialidad
Justicia

Escucha y Colectividad


Arte

Feminismos

Interseccionalidad

Anticolonialidad
Nuestra apuesta es una revolución de afectos y responsabilidades. Cada ecosistema, cada río y cada habitante (humanx o no) es un ser con valor intrínseco, no un recurso para mañana.
Este reconocimiento exige silencio para escuchar y coraje para desmontar los privilegios que sostienen la extracción de minerales, de vidas, de tiempo.
Ecologismo
Lupa mira más allá de los fragmentos; busca trayectos y raíces compartidas. Creemos que todo sufrimiento forma parte de una misma trama (las ciudades, los campos, los cuerpos, los bosques, las jaulas) y que por eso nuestras acciones no pueden ser aisladas.
Nuestro primer compromiso es con una justicia plural: justicia social, justicia ambiental, justicia para los seres de otras especies no humanas. Sabemos que la explotación de personas, territorios y animales responde a lógicas comunes, y que luchar por una forma de vida digna implica defenderlas a todas.
Justicia
Lupa surge de la escucha activa y del rechazo a las jerarquías que fragmentan la lucha. Nos comprometemos a aprender de voces históricamente silenciadas, a reconocer privilegios y a transformarnos mientras caminamos.
Escucha y colectividad
El feminismo en Lupa es práctica de cuidado y resistencia. Interroga la precariedad, desarma la violencia simbólica y estructural y pone en el centro la reproducción y la sostenibilidad de la vida.
Nos situamos en feminismos plurales, antirracistas, antiespecistas y anticoloniales, que sostienen las luchas por la tierra, por los cuerpos libres y por economías que no perciban al mundo como zonas de sacrificio.
Feminismos
El ambientalismo que abrazamos es interseccional. Sabemos que reducir el uso de plástico o las duchas de 5 minutos no alcanzan si al mismo tiempo los proyectos de “salvataje” del Norte Global expulsan comunidades para producir autos eléctricos o energía “limpia”.
La ecología política que proponemos pone en evidencia cómo género, raza, clase, especie y territorio entretejen opresiones, y solo desde esa mirada es posible diseñar acciones que no reproduzcan injusticias bajo la apariencia de buenas intenciones.
Interseccionalidad
El arte como lenguaje político nos invita a alterar percepciones, pluralizar heridas y esperanzas, crear sentidos capaces de mover cuerpos y voluntades. Una imagen puede desarmar lo naturalizado. Una acción performativa puede abrir una pregunta incómoda. Por eso la pieza artística y la acción comunitaria se abrazan; son intervenciones simbólicas que convocan a otras voces y otros cuerpos.
Arte
La colonización continúa cuando el Norte decide la transición y el Sur paga su costo. Sabemos que las estructuras de dominación no desaparecieron: siguen en la economía, en la ciencia, en la cultura, en la manera en que pensamos y sentimos.
Nuestra acción es desarmar esa herencia, recuperar saberes invisibilizados y construir alianzas que desplacen el poder concentrado hacia comunidades y territorios históricamente violentados.
Anticolonialidad
Los pueblos indígenas sostienen saberes que el presente industrial ha despreciado. Nuestro vínculo con ellos no es decorativo ni utilitario. Es un compromiso de reconocimiento y restitución.
Defender la autodeterminación indígena, acompañar demandas territoriales y aprender de epistemologías no extractivas es parte de nuestra práctica. La defensa de los pueblos indígenas está unida a la defensa de la Tierra, de la biodiversidad y de las formas de cuidado colectivo.
Territorialidad
El veganismo que articulamos cuestiona todos los sistemas que convierten las vidas en mercancía y producen sufrimiento masivo. Elegir no participar en ellos es un gesto ético que conecta la defensa de la vida humana y con la protección de los territorios.
Reconocer el derecho de los animales no humanos es ampliar la empatía, entenderlos como sujetos morales frente a la industria y la ley, y trabajar para liberarlos de la categoría de propiedad.
Antiespecismo
bottom of page
